Yesterday

Con un telón de fondo de los paisajes desolados de Sudáfrica, se nos aparecen dos figuras femeninas unidas por un lazo entrañable de esperanza y aceptación de un pasado que podría transformarse a cada paso en un sufrimiento y rebeldía y no lo será. He aquí que la secuencia nos espeta esta imagen una tensión irrefrenable entre la belleza de Beauty (Lihle Mvelase), hija de una madre de más sonrisas que angustias.

La niña le pregunta incesantemente que deseaba convertirse en pájaro, sin entender demasiado las respuestas de su madre: no podría ser. La pequeña está muy cansada de caminar decenas de kilómetros a un pueblo lejano para esperar la atención médica que nunca llega. Y esta será una secuencia imbricada con la rutina que ambas viven con alegría, con cantos, miradas dulces aún cuando el entorno se forja a cada momento en la difícil vivencia de la pobreza del pueblo zulú en la Sudáfrica de principios del siglo XXI.

Miramos tal vez con curiosidad, con desapego estas carencias que la modernidad nos ofrece, a algunos sin tanta generosidad, aunque siempre como principios básicos de la vida moderna y, tanto Yesterday (Leleti Khumalo) como los otros personajes que pululan en torno a ella y su hija, solo miran con cierta derrota, con rostros que son un color en la inmensidad del territorio en el que son un engranaje sutil. Regresan a cada instante a su vida, al agua que acarrean cada día, a hogares paupérrimos, labores cotidianas y expectativas ahogadas en la rutina. Son una historia de mujeres solas, sin esposos, de hijos e hijas sin padre, de matriarcados que, cada tanto, reciben a una figura masculina que la frágil economía los ha arrojado a la gran ciudad y a trabajos mínimos: una mina de carbón en Johannesburgo.

El esposo de la protagonista arranca carbón en las profundidades, en lugares oscuros, míseros, por periodos extensos, bajo la sociedad, la superficie no será el lugar para él y en esta cárcel de clase perdida contraerá una nueva pérdida: una enfermedad que cuesta en este país miles de muertes por una atención sanitaria cuyo andamiaje en el sistema de salud de los pueblos sudafricanos está absolutamente precarizado (atención, este filme es del año 2004).

Tal vez, con este pequeño espóiler comprenderemos la lucha silenciosa de Yesterday para conseguir atención médica (nombre que le pusiera su padre para quien el pasado era mejor que el presente). Tenía conciencia de estar enferma y cuando conoce su diagnóstico y pensó en su hija, Beauty, su belleza y con una fuerza solo explicable por la esperanza y la visión de un futuro que igualmente podría ser mejor; decidió que su muerte solo podría sobrevenir cuando su hija pusiera sus pies alados en la escuela, y lo logró. Con el apoyo amoroso, comprensivo y lúcido una profesora llega a su vida y será el puente para sus anhelos y logros reales. Especial mención, indudablemente, amerita esta maestra “quien busca un lugar donde enseñar”, engranaje, símbolo que un tiempo futuro es factible que marque esta historia en la que la sonrisa prístina y pacífica transmite ante la adversidad.

La pobreza no es lo que deseamos para nadie, aunque estos nadies sean capaces de darle sentido, crecer en ella y superarla con gestos y palabras que serán esa inflexión en la historia. Y esta es la historia.

Erika Guerrero.

YESTERDAY

DIRECTOR: DARELL ROODOT

PAÍS. SUDÁFRICA

AÑO 2004

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