Calvary/ Erika Guerrero

Hace unos días vi, por segunda vez, este filme que protagoniza un soberbio Brendan Gleeson en el papel del sacerdote de un pequeño poblado irlandés. Y, nuevamente, me han impactado los múltiples planos de lecturas que tiene para ofrecer, enmarcados en simbolismos religiosos, sociales, filosóficos muy profundos.

Que no les quepa duda una necesaria disposición a tomar nota exhaustiva desde las primeras secuencias de que se trata de una historia para nada diáfana: hay que mantenerse alerta a una multiplicidad de estímulos de los que ninguno debiera soslayarse. Todos los personajes que aparecen luego de una declaración de muerte para este sacerdote aportan una esquina rota del entramado social que rodea a quien pretende ser su guía y apoyo espiritual. Cada uno de ellos nos ilustra la decadencia, vacío, ausencia de ética, desafección y ruina de una sociedad individualista y sin trascendencias; solo vemos “presentes”, solo aplacar el sufrimiento atávico con soluciones autodestructivas y de pequeñas venganzas.

La historia está ordenada en los siete días de una semana que pretenderán ofrecer la posibilidad de redención de cada uno de estos seres perdidos y la del mismo sacerdote, que no evita su muerte, sino que la encara intentando darle un sentido: cuando un buen hombre muere provoca mayor impacto en la sociedad que aquellos que han roto todos los paradigmas de lo que entendemos por lo ético, lo moral, el apego a la ley humana. El epígrafe lo anuncia, muere tanto el ladrón culpable como el inocente y nada lo impide. Así está escrito.

Los parajes encuadran magistralmente las acciones que, in crescendo, empequeñecen cualquier intento de superar los designios que van más allá de la condición humana. Colores pardos y espacios sin límite, tanto los cielos como los acantilados, vientos y mares son inconmensurables y estamos abandonados a nuestro destino sin mediar más, quizá solo respondiendo siempre a nuestras creencias, pasiones, pulsiones.

Y, será, tal vez, lo más impactante de esta historia. Un sacerdote-un Jesús contemporáneo- intenta salvar a su rebaño y este lo destruye, sin reconocer que ante sus ojos estuvo la redención. Solo recomendarles que no pierdan cada diálogo, cada mirada, cada cuadro de luces y sombras en el que interactúan los personajes, el espacio y el pastor.

Erika Guerrero.

CALVARY

JOHN MC DONAG

REINO UNIDO

2014

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