La cinta blanca/ Erika Guerrero

Blanco y negro. Sin banda sonora. Solo una voz en off que relata esta historia de horror que vivió en su juventud en pueblo alemán antes de la de la primera Guerra Mundial. Pequeña localidad que vive bajo la mirada rígida y distante del Barón, “dueño” de sus vidas, de sus presentes, futuros, de la comida que cada padre lleva a la mesa; de familias con tantos hijos que resulta impensable sino solo una seudo vida feudal, como forma de describir sus existencias.

La Gran Guerra lejana, impensable, ajena a este cuadro de costumbres macabro, parece ser el norte que guía la secuencia de hechos rayanos en la brutalidad, violencia, venganza, envidia, abuso, bocas cosidas de espanto como diría Pía Barros ¿ Y cuál es el hijo conductor que observo entre el secretismo absoluto del o los autores de crímenes que representan, en parte, un equilibrio entre la maldad encubierta por la costumbre feroz y una religión que aherroja hasta sangrar; y esa maldad “redentora”, la venganza “necesaria” y que se decreta que pervivirá por generaciones? Una Liturgia. Los momentos que anteceden y luego dan forma a la posibilidad de la persona de recuperar su “humanidad”, su “condición de ser humanos en la fe” y no ser disueltos por las tentaciones del ser.

La Liturgia, así con mayúsculas, comienza con los ritos de entrada en que se nos expone al primero de los actos de violencia como una manera de abrirnos los ojos de inmediato a esta historia que requiere de contención, persistencia y ese intento casi imposible de no identificarse con este relato para mirar a la distancia y ver más allá que un culpable. Y ahí estamos, ya sentamos frente a un dios implacable, que exige penitencias, que nos disculpemos por ser imperfectos. Lo glorificamos por esta sanación, y continúa con nosotros…ofreciéndonos alimento espiritual.

Estos pueblerinos asisten a su parroquia a escuchar sin disentir en lo absoluto de cuánta condición, ley o prohibición les sea dada; asumen que la vida los ha dejado ajenos a la voluntad y dignidad de ser, y cuando se inician esta seguidilla de vendettas cada vez más crueles, no habrá salida para ellos. Todos miran a su vecino como un posible asesino, torturador, abusador porque la comunidad que se ha creado producto de generaciones de trabajo duro, hambre, escasez, verticalidad; ha roto cualquier lazo que, en conjunto, les permita enfrentar con algo de clemencia el estado de ser “todos sospechosos” de los acontecimientos sucedidos en el pueblo.

No son ni siquiera para sí mismos. Habitan sus soledades y en ella todo cabe, tanto la bondad como las más cruentas inclinaciones ¿Si no hay trascendencia qué hay, entonces? Porque la fe en este dios no lo resuelve en las lecturas de los evangelios, ni en homilías, aleluyas o salmos responsoriales. “Lectio sancti Evangelii secúndum” la vida inane ya y antesala de cuatro años de muerte. Esta es la lectura central. ¿Podrá encontrar la paz dada y ofrecida al otro alguna grieta para que se encarne? ¿Podrá la sangre del hijo de Dios correr por venas que se condenaron y hallar salvación?

Silencio, pasos que hacen crujir escalas, salones. Paisaje bicolor que asesta una estocada directo a nuestra conciencia de lo bueno y lo malo. Simple y enorme. Hasta dónde un acto es bueno si redime una maldad impensable ¿Cuál es el límite del castigo que se le infligida? Hay corderos inocentes, aparecen almas limpias y serán las que reciban en sus cuerpos la advertencia de que la muerte ronda y que su beatitud es una provocación.

DAS WEISSE BAND- EINE DEUTSCHE KINDERGESCHICHTE

(LA CINTA BLANCA)

MICHAEL HANEKE

ALEMANIA

2009

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: