Lemon Tree/ Erika Guerrero

El contexto de este filme, son los años en que ya han estallado las dos primeras Intifadas y se anuncia la tercera, que sensibilizaron –aún más-  a la comunidad mundial de la situación que palestinos vivían frente a los ánimos expansionistas de Israel, de control total de sus vidas, caída de existencias al límite de lo soportable: una economía destrozada, falta de trabajo, bajo cuarentenas permanentes y expropiaciones de territorios. El gran Muro de la Vergüenza que separa a israelíes de palestinos casi está terminado, independiente de todos los derechos internacionales. Estos son los límites y las fuerzas en conflicto

Una viuda palestina que cuida sus tierras, con árboles de limonero, que han estado por más de 50 años creciendo y dando frutos; son su herencia, su espacio, preocupación y aquello que justifica sufrimientos, su horizonte aún abierto al aullido de los lobos en las noches y al sonido de la brisa entre las hojas. Estos representan ese territorio que aún tiene presencia, vida, dignidad de un trabajo cuidadoso, hecho a mano y a dimensión humana y que la separa con belleza de ese mundo destrozado de su pueblo.

Y, he aquí, que todo su mundo se ve trastocado por una fuerza que enfrentará, solo “con piedras y palos” como los jóvenes en la Intifada sin importarle que solo será un fuego cruzado con su transparencia. Sí, ella deja de tener existencia, desaparece su cuerpo, sus ojos, sus manos, los limoneros y el pasado. Esta mujer inofensiva y decidida prepara una limonada excepcional y ya no tendrá a quien ofrecer el tesoro de sus limones e historia. La razón: el Ministro de Defensa israelí será su vecino y el ejército y las leyes se encargarán de construir el Muro para protegerse de los atentados palestinos (siempre vistos como un potencial peligro, personas en las que no se puede confiar jamás, ciudadanos de segunda clase y no afectos a derechos a quienes quitarles el suelo que pisan, son justificados por tribunales Militares). Además, se decide que sus árboles representan un lugar ideal para ocultar “enemigos”. Esto hace estallar un conflicto de muchas aristas a Salma (Hiamm Sabas, actriz secundaria de Free Zone) quien acudirá a un abogado que desplegará todas las apelaciones posibles para evitar esta violación justificada por el Acta de la Intifada, según la que cualquier expropiación y demolición cabe si la seguridad de Israel se ve comprometida.

Se suman para ella, las tensiones familiares y religiosas ya que la comunidad no aprueba la lucha que ella da y también la relación que mantendrá con su defensor legal. Inocentemente, con él que descubre esa femineidad, ilusión, una sutil coquetería escondida tras sus pañuelos y vestidos que ocultan su cuerpo. Solo habrá dos besos y mucha liberación, no es una pasión desatada, amor sensual, ni tampoco un “pecado” flagrante a la opresiva religión, solo ese ramalazo brillante del encuentro de dos labios y que quedará allí para siempre. Al final, perderá sus árboles, pero no a ella misma.

Y hay otra mujer, Mira, la esposa del Ministro de Defensa, también se permitirá reconocer una vida aherrojada, el confraternizar con una desconocida mujer palestina, será la vía para liberar esa existencia de mero adorno de un marido al que terminará por abandonar y, también, encaminarse a vivir “verdaderamente”.

LEMON TREE (ETZ LIMON)

ERAN RIKLIS

FRANCIA-ISRAEL-ALEMANIA

2008