Redes sociales e intimidad pública

Para Beatriz Sarlo, nuestra época exige la velocidad, en parte debido al particular funcionamiento de las redes sociales, las cuales requieren tan solo de breves periodos de atención. Y es que las redes sociales nos ofrecen un modelo de mundo sencillo, donde las oposiciones son más tajantes y se pierden los matices, buscándose tan solo la generación del shock en los usuarios. Este escenario es propicio para la generación del escándalo y la polémica, mediante los cuales se busca magnificar o exagerar los conflictos cotidianos. Este tipo de información es el apto para el tipo de atención corta que imponen las redes sociales; velocidad y simplicidad.

El escándalo, destaca Sarlo, es pura hipérbole, fugacidad que no promete un desenlace, pues se corta por hartazgo decae y se olvida. Sin embargo, logra hacer pública la intimidad, bajo la lógica del desear y ser deseado, en un dramatismo intenso pero instantáneo, no se busca explicar ni argumentar, sino tan solo impactar los sentidos mediante la exhibición, llegando a competir con otros por la visibilidad y la viralidad. La intimidad a disposición de todos, hace caer las barreras entre lo público y lo privado, perdiendo cualquier tipo de misterio el yo. Como ha destacado Agamben, se ha caído la máscara que protegía la identidad, esto es, la apariencia que salvaguardaba el valor y la belleza personal. El sujeto así queda reducido a un objeto, que se exhibe para ser consumido y desechado, cual producto publicitario más.

¿A qué aferrarse ahora para hacer perdurar la identidad? Al regirse por lo fugaz y lo instantáneo, unas de las pocas herramientas que se ofrecen a través de las redes sociales es la foto. La selfie, afirma Sarlo, comienza a contar como una evidencia de que al menos el ahora existe, y de que uno permanece en él. Cuando la tradición y las costumbres ya no facilitan respaldos ideológicos sólidos, mediante la tecnología se ofrecen sustitutos para lo único que queda; la captación del goce del presente. En este sentido, habrá que ver si las redes sociales producen más felicidad o infelicidad entre sus usuarios, pues, si este espacio se da en un contexto competitivo por la visibilidad, mientras más vea a otros gozar y exhibir sus vidas, más me frustraré al no poder entrar también en ese juego.

Eduardo Schele Stoller.

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