Posmodernismo: el regreso a Dioniso

No hay comentarios

La verdadera (nueva) rebelión se halla en la irrisión

A juicio de Michel Maffesoli, los mitos, que cuentan como cristalización de sueños colectivos, hacen que una sociedad sea lo que es. Y nuestra época posmoderna no sería la excepción, la cual se habría hecho eco de la paradoja descrita por Maffesoli; mientras más lejos se cree llevar la dimensión racional del ser humano, más rápido se ve regresar lo natural que habían expulsado. Es decir, una focalización excesiva en la humanidad del ser humano tiende a desembocar en su contrario.

La modernidad olvidó, afirma Maffesoli, la proximidad semántica entre humanus y humus, proximidad que implica una sabiduría hecha de humildad, que reconozca los instintos, humores y secreciones propias del animal que también somos. Este reconocimiento a caído en la posmodernidad, donde, según Maffesoli, ya no pretendemos hacernos pasar por otra cosa que lo que somos. Ya no proyectarse en un yo ideal, héroe de un paraíso terrestre que llevar a cabo, creador de una vida lejana y utópica. Es aquí y ahora donde se vive la vida. La relativización del absoluto, acentúa para Maffesoli el hecho de vivir en el presente, de disfrutar lo que se vive aquí y ahora. Ya no un mito futuro, sino una mitología concreta, que encontrará ahora su expresión en las efervescencias deportivas, musicales, religiosas o de consumo.

Asistimos a una saturación de la proyección, propia de la tradición judeocristiana, hacia el futuro/lejanía. La mitología moderna, destaca Maffesoli, está erosionada por una serie de pequeños riachuelos, los cuales ponen el acento en la proximidad y lo cotidiano, colocando ahora allí mismo el sentido de la existencia. La sensibilidad cool pretende gozar de lo que se presenta aquí y ahora, mediante una serie de técnicas dionisiacas, no posponiendo el placer para más tarde, sino obtenerlo de lo que se presenta y vive en el instante que se ha logrado arrebatar a las obligaciones sociales. Esta, según Maffesoli, es una forma de sabiduría que pretende homeopatizar la muerte, reconciliarnos con la intensidad del momento vivido y, con ello, combatir la angustia del tiempo que pasa. Rendir culto al cuerpo, antes de que éste se vuelva precario.

En sintonía con esto, la proliferación de frenesíes multitudinarios posmodernos, advierte Maffesoli, tienden a desvanecer la identidad del individuo, ya sea sexual, profesional o ideológica. Tal como en las religiones de antaño, se hace prevalecer la comunión, la inmersión y, con ello, la aniquilación del sujeto, a través de una especie de participación mística en la totalidad del ser, de unión cósmica que se fusiona en el todo, fiestas que rompen la monotonía de la vida cotidiana, en lo que parece responder a una necesidad mitológica original de sentido y unificación, de trascendencia y superación del yo, de renuncia (o al menos descanso) del deber y responsabilidad social. La única diferencia, quizás, con los ritos de antaño es que ahora los sentidos se traducen en experiencias y goces para el presente y ya no para algún tipo de significado o proyección futura. De allí la necesidad de renovación constante de tales ritos.

Eduardo Schele Stoller.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s