Alain de Botton nos relata como Schopenhauer reduce el amor a la sobrevivencia de la especie, esto es, a la voluntad de vivir. El amor es visto así como una estrategia de la naturaleza para la reproducción. Somos esclavos de esta voluntad, para la cual bares y discoteques no serian mas que lugres de ritos de apareamiento. La atracción por una u otra persona en particular tendría que ver con cierta compatibilidad genética, es decir, se esta inconscientemente proyectando hacia la herencia, compensando nuestras imperfecciones. Lo que se busca es el equilibrio. Schopenhauer, antes que Nietzsche, Freud o Darwin, ya anunciaba que la biología prima por sobre la razón. Y esto nada tiene que ver con la felicidad, sino con la necesidad. No vemos en el otro su yo psicológico, sino que su yo biológico.

Para más información visitar El amor según Schopenhauer

Eduardo Schele Stoller.

 

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