¿El error de Descartes?

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La tesis de Antonio Damasio gira en torno al supuesto error que no solo habría cometido Descartes sino también todos los racionalistas modernos. Y es que, a su juicio, tanto las palabras como los símbolos son arbitrariedades basadas en representaciones topográficamente organizadas de ciertas imágenes originarias. La mayoría de las palabras que usamos en nuestro discurso interno, antes de hablar o escribir, existe, señala Damasio, en nuestra conciencia en forma de imágenes auditivas o visuales. Si no se transformaran en imágenes no podrían convertirse en algo conocible (1999: 127-128).

Las imágenes recompuestas desde el interior del cerebro, afirma Damasio, son menos nítidas que las incitadas desde el exterior. Son, como ha señalado Hume, débiles en comparación con las vívidas imágenes que generan los estímulos externos al cerebro. Pero la mente no es un espacio en blanco cuando empieza el proceso de razonamiento, sino que está llena de un variado repertorio de imágenes, generadas para sintonizar con la circunstancia que se está enfrentando. (1999: 130, 196). Las imágenes de estado corporal suelen estar en el trasfondo, inadvertidas, pero prontas a saltar al escenario. Tales imágenes fueron indispensables, sostiene Damasio, para lo que existe, aunque hoy pareciera que el funcionamiento mental habitual de una persona está más bien dominado por imágenes no corporales (1999: 261).

La realidad externa se conoce así por intermedio del cuerpo, vía la representación de sus perturbaciones. Producto de esto, quizás, afirma Damasio, nunca sabremos en qué medida los conocimientos que adquirimos son fieles a la realidad absoluta. Esto quiere decir que las representaciones primordiales del cuerpo pueden desempeñar un papel en la conciencia (1999: 261). Pero entonces, ¿cuál fue el error de Descartes? Él tenía muy claro la influencia de las imágenes corporales o de los sentidos sobre la conciencia y, quizás por esto, proponía su cuestionamiento, pues sobre ellas suelen asentarse el prejuicio y el error. Descartes probablemente sabía la determinación de la imagen visual, de allí su esfuerzo por intentar despojarse de percepciones y emociones relacionadas con lo sensible, creyendo con esto poder llegar de mejor manera a las cosas mismas o al conocimiento de sus propiedades. El error de Descartes, si es que puede llamarse error, habría sido intentar no anular las impresiones, sino reemplazar las impresiones visuales por las conceptuales.

Eduardo Schele Stoller.

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