Zubiri: razón, verdad y felicidad

No hay comentarios

El hundimiento de la verdad, según Zubiri, sería el hundimiento mismo del hombre, pues, al buscar la verdad, lo que buscamos es la realidad y no la verdad por la verdad. Esto es contrario a enfoques como el kantiano, para quien la inteligibilidad reposaba en sí misma como un atributo de la inteligencia humana, y no sobre la realidad de las cosas, las cuales, para ser inteligidas, tienen que conformarse con mis condiciones de inteligibilidad. La verdad fundamental para Kant no está en el ser sino en la inteligibilidad. Si bien concibe a las cosas como reales y existentes, no sabremos lo que son más que a través de las condiciones de inteligibilidad, que pone el propio entendimiento (realismo trascendental) (12-13, 25).

Estas concepciones suponen un dualismo entre entendimiento y las cosas. Efectivamente, tiene que haber, afirma Zubiri, dualidad entre la realidad y el entendimiento para que haya verdad, ya que la verdad solo es posible respecto de una inteligencia. De hecho, entiende el pensar como la actividad que traza el método o el camino que ha de llegar a las cosas. Pensar es la actividad intelectual en orden a trazar el esbozo y el encuentro con las cosas, con lo cual lo que se busca es comprenderlas (entendimiento). Para esto, señala Zubiri, hemos trazado diversos esbozos para intentar llegar a las cosas, al estar en nuestras manos, posee el carácter de posibilidad. El esbozo es la posibilidad de comprender lo que las cosas son (25, 80-81, 85).

Pensar no es, por tanto, en primera instancia, concebir ni razonar, cosas que efectivamente hace, sino que, principalmente, forjar una posibilidad. Y esta posibilidad pasa a ser para Zubiri lo que nos define, pues, a su juicio, el futuro del hombre no consiste en lo que todavía no es, sino en lo que el hombre ha proyectado. El futuro no es simplemente lo que todavía no es, sino lo que está en vía de venir, es lo ad-veniente. (80-81, 85). Si el ser humano es un ente que se distingue por la constatación de la posibilidad, a menor proyección de lo que pudo o puede ser, menos pensantes seremos. Quizás en esto se base el peligro de las filosofías apologistas del presente, pues asocian la felicidad a la vivencia del hoy, anulando la proyección, pero, con ello, también el pensamiento. Al parecer es cierta la incompatibilidad entre conciencia y felicidad, de allí que nuestro hundimiento, que diagnostica Zubiri, no nos parezca tan terrible.

Eduardo Schele Stoller.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s