¿Dónde termina la mente?

Andy Clark declara que su visión de “estar ahí” es más amplia que la de Heidegger, pues incluye todos los casos donde el cuerpo y el entorno local aparecen como elementos en una actividad extendida de resolución de problemas. En relación a esto se pregunta: ¿dónde acaba la mente y empieza el resto del mundo? La frontera entre un sistema inteligente y el mundo para Clark no es algo evidente, de hecho, postulará una especie de fuga constante de la mente hacia el mundo (224, 270).

Clark transgrede la tradicional línea divisoria clara entre el instrumento y su usuario al señalar que los procesos cognitivos pueden extenderse más allá de los estrechos confines de la piel y el cráneo. La mente es considerada así en un sentido más amplio que el cerebro, de hecho, Clark afirma que no debemos confundir a la mente con la conciencia. No afirma con esto que la conciencia individual se extienda más allá de la cabeza, lo que sostiene es que no todo lo que ocurre en el cerebro representa un proceso mental o cognitivo conciente (271).

El flujo del razonamiento y el pensamiento, a juicio de Clark, están determinados y explicados por la interacción íntima, compleja y continua entre cerebro, cuerpo y mundo. Es decir, el mundo también forma parte del pensamiento y, en particular, los artefactos creados específicamente para su extensión, los cuales deberán cumplir con ciertas condiciones para esto; estar siempre presentes, ser utilizadas con frecuencia, estar hechos a la medida de los usuarios y ser confiables. Cuando lo anterior se da, los límites del yo, afirma Clark, amenazan con extenderse hacia el mundo, es decir, cuando la relación entre el usuario y el artefacto es tan estrecha e íntima como la que existe entre la araña y su tela (273-274).

¿Ejemplos para estos tipos de relaciones? Clark destaca la de una persona con su cuaderno, pues las anotaciones en éste desempeñan la misma función explicativa que una información codificada en la memoria a largo plazo, esto es, vendría a ser una extensión de nuestra memoria. Si la conciencia se da producto de la interacción cerebro-cuerpo-mundo, cualquier tipo de artefacto que favorezca tales relaciones podrá considerarse como una extensión de la mente. Esto, me parece, es la razón de la atracción hacia los aparatos tecnológicos, pues pasaron a ser estos más que meras herramientas; son partes ahora de nuestra conciencia. Por ejemplo, este sitio para mi vendría a ser una espacio de síntesis y ayuda para la memoria, es decir, formaría también parte de mi mente. Al extenderse la mente a medios visibles, se ha facilitado la constatación de la misma y, con esto, la evidencia de la pobreza de pensamiento de sus usuarios.

Eduardo Schele Stoller

Un comentario sobre “¿Dónde termina la mente?

  1. Ocurre algo como una separacion entre el ego y otro “ego tecnologico”. A la larga se termina generando una especie de dialectica en donde parecemos ser esclavos de este artefacto (celular, por ejemplo: blog,instagram,facebook,etc) La dicotomia radica en la emancipacion de nuestro verdadero ego de este aparato tecnologico que parece no tener vida, pero increiblemente interactua con nosotros y nos responde, nos obliga o nos declara…

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