Política y posverdad

La posverdad es un concepto que se acuña ya en los años 90 desde el análisis político, el cual describe nuestro periodo actual como uno marcado por la mentira y la deshonestidad. Posverdad y populismo parecen ir de la mano, pues los discursos políticos se enmarcan ahora fuertemente en el ámbito de lo emocional, más que en la evidencia o la especialidad técnica.

Para el historiador Diego Rubio, lo anterior no quiere decir que la verdad haya perdido importancia, sino que ésta se ha multiplicado, pasando a ser cada una de estas válida en sí misma. La verdad no compite así contra la mentira, sino que contra otras verdades, producto, en parte, de la herencia posmoderna de los pequeños relatos (Lyotard, Foucault, Derrida) (2017: 59, 63). Sin embargo, esto no es nada nuevo. Ya Voltaire concebía a la política como el arte de mentir intencionadamente. La demagogia y la falsedad, afirma Rubio, ha desempeñado siempre un papel importante en política, pero en la actualidad se ha potenciado debido al aumento explosivo de la información a través de internet y las redes sociales. Estas últimas, a juicio de Rubio, en vez de aumentar el espíritu crítico de sus usuarios los ha sesgado aún más, pues a través de ellas se les selecciona solo aquello a fin a sus intereses, dejando fuera todo aquello que contradiga su visión de mundo (2017: 62, 67).

Homophilous sorting, señala Rubio, es la tendencia natural de las personas a encerrarse en grupos afines donde su cosmovisión es compartida y no es cuestionada por nadie. Estos nichos son propicios para los discursos populistas, pues las mentiras pueden lograr ser difundida con total libertad (2017: 66). En esto radica, a mi juicio, todo el conflicto de la posverdad. El problema no es que existan diversos relatos o discursos que se autodefinan como verdaderos, sino que la dificultad mayor recae en la nula capacidad de los individuos para reflexionar críticamente sobre los mismos. Si, como ha señalado Rubio, internet nos potencia a ver solo lo que queremos ver, nuestro juicio estará carente de herramientas. Pero al no haber tampoco un piso o paradigma teórico sólido desde el cual situarse, las herramientas críticas pierden fuerzas. Al no haber Verdad, tampoco hay Falsedad y ante esto dos alternativas; la desconfianza o la confianza.  Ambas coexisten en nuestros días; la primera ante los discursos más institucionales y universales, la segunda ante los más marginales y particulares. Es en estos últimos donde la política ha tratado de permear ahora sus intereses.

Eduardo Schele Stoller.

2 comentarios en “Política y posverdad

  1. Buena exposición de un tema que nos penetra y rodea. Sugiero dos lecturas: Baudrillard en “Cultura y simulacro” y Habermas en sus críticas al pensamiento posmoderno.
    Nadie puede estar ajeno a estas temáticas, a menos que desee correr el riesgo de ser absorbido por el torbellino de lo diabólicamente pedestre.
    Gracias por este espacio de libertad.
    Hugo Latorre Fuenzalida.

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