Moral y Derechos Humanos

En 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, a través de los cuales se busca hacer prevalecer ideas como la libertad, la justicia y la paz, a raíz de la serie de actos ultrajantes realizados contra la humanidad. Si bien la proclamación se realiza a mediados del siglo XX, se asume que estos han existido desde siempre. No es casual que se le llame, en consecuencia, declaración Universal. Esto les asigna, además, un carácter a priori, al señalarse, en su artículo 1: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Si a esto le sumamos que estos derechos deban promoverse a través de la enseñanza y educación, vemos en realidad aquí ideas fundantes de toda moral; universalidad, necesidad, a prioridad, deber, obligación. Los derechos humanos aparecen así con un fundamento a priori desde la naturaleza y con una imposición de obediencia y aplicación obligada. No son, por tanto, derechos éticos, pues para esta disciplina los principios se llegan a formular a través de una práctica consensual y reflexiva, siendo, en consecuencia, más bien a posteriori, pues su aplicación dependerá de las contingencias de cada caso (pensemos, por ejemplo, en los principios de la bioética).

La ética es una disciplina filosófica y, por tanto, crítica, lo cual permite cambios y reformulaciones de sus principios. Si bien también deriva en un deber, este está sujeto a discusión racional y es producto de ciertos acuerdos. Al estar los derechos humanos dentro de la categoría moral, ninguna de estas cosas es posible, pues los mismos, desde sus fundamentos, se vuelven incuestionables. Sin embargo, ¿podría ser de otra forma? Si lo que se quiere lograr es la adhesión global, la ética no presenta las características necesarias para tal labor, por lo que el perfil moral se hace necesario para su aplicación. Pero si responden a un fundamento tan natural, ¿por qué la necesidad de proclamarlos e inculcarlos? ¿No deberíamos acaso respetarlos naturalmente?

No existen Derechos Humanos universales ni naturales, de allí la necesidad de imponerlos. Esto supone que los principios allí defendidos en su origen son realmente éticos, es decir, consensuados, de lo contrario no se entendería la labor de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El problema es, como ya anticipamos, que si esto se evidencia, la alienación a los principios sería menos fuerte, razón por la cual se les tiñó con un tinte de dogma moral, lo cual ha permitido su respeto, al menos en el discurso, de buena parte de las instituciones y naciones del mundo. Los derechos humanos no son solo valorables por lo anterior, sino que también por ser el último gran relato congregante de la humanidad. Pero para esto, tuvo que disfrazarse, como hemos visto, de moral.

Eduardo Schele Stoller.

Un comentario sobre “Moral y Derechos Humanos

  1. Despues de todo, años y años de existencia humana, siglos de moral pura para sobrevivir a nuestra especie hasta el dia de hoy y hoy tratando de sobrevivir de ella. Que seria de nuestra especie si nunca hubiesemos sido concientes de la “moral”, en realidad, de nuestra existencia.
    Dios ha muerto

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