¿Es la evolución egoísta?

Aunque no ausentes de contradicciones, esta pregunta ya intentó ser respondida por Darwin, al señalar que los animales están dotados de instintos sociales, gracias a los cuales adquieren un sentido moral o una conciencia. El sentimiento moral, recalca Darwin, es fundamentalmente idéntico a los instintos sociales, ya que estos habrían sido desarrollados para el “bien general”, lo cual se entiende como la búsqueda del mayor número posible de individuos que pueden ser producidos en plena salud y facultades dentro de una misma especie (1880: 60, 81).

Esto hace acercarse a Darwin a una defensa del altruismo como conducta reguladora entre los seres vivos. Lo que le lleva a asumir tal postura es su defensa implícita de la selección de grupos, es decir, coloca a la especie como unidad de selección natural. Al pensar así, es claro que una cooperación entre los individuos se hace deseable, ya que la sobrevivencia está centrada en los individuos en tanto grupo. Sin embargo, el mismo Darwin sostiene que la lucha por sobrevivir es mucho más encarnizada dentro de las mismas especies y grupos que conviven más cercanamente, por lo que sería extraño pretender que reine el “bien general”, al menos en sentido desinteresado.

Darwin parece así claramente contradecirse entre sus principales obras, al señalar, por ejemplo, que los hombres civilizados nos esforzamos en detener la marcha de la eliminación de sujetos, ya que construimos asilos para “idiotas” y enfermos, legislamos sobre la mendicidad, y poseemos médicos para conservar el mayor tiempo posible la vida de cada individuo (1880: 144). Aprovechando tales medios, sostiene Darwin, los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagan su especie, lo cual vendría a ser muy perjudicial para la raza humana. Así como en la selección artificial de los ganaderos y agricultores, Darwin admite los malos efectos que resultan de la supervivencia y de la preparación de los individuos enfermizos, ya que lo que determina el mejoramiento de una especie es la selección de los individuos mejor dotados y la eliminación de los peores (1880: 145, 148).

¿Dónde queda aquí el altruismo? ¿Somos solidarios con todos o solo con los más aptos para la especie? El altruismo por definición es desinteresado, por lo que si partimos del supuesto del interés de la especie esto ya contaría como un egoísmo general, esto es, ayudar a los que contribuyen a una buena reproducción del grupo. Este argumento perfectamente podría justificar genocidios o posturas racistas en vista del bien general. Por lo demás, es muy cuestionable establecer un criterio objetivo para dictaminar qué es lo deseable de perpetuar o cuáles son los rasgos o cualidades mejores para la especie, sobre todo en un entorno en donde las condiciones ambientales son tan cambiantes.

Eduardo Schele Stoller.