Pensamiento salvaje vs pensamiento científico

Para el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss hay una diferencia radical entre el pensamiento usualmente llamado “salvaje” y el pensamiento científico. Caracterizando al primero de estos señala que el pensamiento mágico o mitológico, propio del “salvaje”, no es tan solo un esbozo o la parte de un todo no realizado; sino que ya forma en sí mismo un sistema independiente y bien articulado. Y es qua ya toda clasificación, afirma Lévi-Strauss, es superior al caos y, por tanto, pertenece a un orden racional (2014: 30, 33).

El sistema mítico y sus representaciones permitían establecer relaciones de homología entre las condiciones naturales y las condiciones sociales, definiendo así leyes de equivalencia entre planos tan diversos como el geográfico, meteorológico, zoológico, botánico, técnico, económico, social, ritual, religioso y filosófico. En un sentido pragmático, pues, el mito no ha sido superado por la ciencia, la cual, por motivos que pueden ser muy válidos, ha renunciado a tal tarea unificadora del conocimiento. El pensamiento salvaje, sostiene Lévi-Strauss, es totalizador (2014: 138, 355).

¿Por qué entonces el científico suele valorar su conocimiento como superior? Cada civilización, señala Lévi-Strauss, tiende a sobreestimar la orientación objetiva de su pensamiento, y esto, porque nunca está ausente del mismo. La concepción que los hombres se forjan de las relaciones entre naturaleza y cultura es función de la manera en que se modifican sus propias relaciones sociales (2014: 13-14, 174). Y la relación social que enmarca a la ciencia no se ha propuesto como objetivo constituir al hombre, sino más bien, afirma Lévi-Strauss, disolverlo. En vez de totalizar, la ciencia busca reducir, empobreciendo así los fenómenos que pretende explicar (2014: 357-358).

Aristóteles nos decía que la filosofía comienza con el asombro. Es la sorpresa la que nos instiga a explorar, investigar y conocer. El pensamiento salvaje, como ha afirmado Lévi-Strauss, es mágico y totalizador, volviendo al ser humano, por tanto, una parte más del cosmos. Pero la ciencia ha fragmentado en mil pedazos la unidad alcanzada por el mito. En su intento de explicación más precisa tuvo que dejar los posibles lazos unificadores entre las diversas disciplinas. Ha convertido al mundo en un escenario en donde todo lo que pasa es predecible y lógicamente explicable. Ya quedan pocos enigmas y misterios por resolver. La ciencia poco a poco ha matado el asombro, volviéndonos en una sociedad adulta, pero que ha olvidado todo lo maravilloso de su niñez.

Eduardo Schele Stoller.

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