La era del escepticismo

Concuerdo con Fernando Broncano en que una fuente importante de angustia en nuestra sociedad contemporánea se basa en la preocupación por tener creencias verdaderas. Sin embargo, el nos señala que en un mundo donde predomina lo práctico, no deberíamos preocuparnos un aspecto abstracto, inalcanzable, como la verdad. Los objetivos de la vida no son teóricos sino prácticos (2003: 17, 19)

¿Implica esto abandonar todo tipo de creencia? En ningún caso, sostiene Broncano, de lo único que debemos tener cuidado es de no obsesionarnos con su verdad. Debemos dejar a la propia naturaleza seguir su curso, no exigiéndole racionalidad en su proceso. Con esto Broncano busca una especia de ataraxia, es decir, la ausencia de sufrimientos a causa de los escrúpulos epistémicos. Así como ya afirmaba Hume, Broncano cree que la naturaleza se ofrece como terapia a las dudas antinaturales. En este sentido, el epistemólogo se desvía del curso natural del pensamiento (2003: 26-27).

Este desvío se origina con el nacimiento de la filosofía misma, a través de la oposición griega entre realidad y apariencia, pretendiendo trascender éste último, es decir, lo cotidiano, para situarse así en la verdadera realidad, mas allá de lo aparente. Sin embargo, señala Broncano, la realidad está exactamente allí donde uno vive, no mas allá: la naturaleza es todo y solo lo que uno alcanza a ver (2013: 29-30, 33). Las creencias deberían mantenerse confinadas a la regulación precisamente de este campo de visión y no de algo inalcanzable e impracticable. En este sentido, como advierte Broncano, debemos tener cuidado de no caer en una “anorexia cognitiva”. Las creencias deben mantenerse, pero como productos de intersubjetividades y acuerdos (2013: 68, 82)

La epistemología, por tanto, no estaría condenada a desaparecer. Broncano considera que debemos salvar la normatividad, pero en base ahora a un consenso universal. Alude así a una epistemología y racionalidad que dependan de las circunstancias históricas (2013: 134, 195, 441). Pero de ser esto así ya no podríamos hablar de “epistemología”, sino que de “epistemologías”, diversas teorías del conocimiento conviviendo en una misma época atendiendo a sus respectivas circunstancias. Vivimos pues en una especie de “selección natural”, de lucha, de sobrevivencia por el predominio de una teoría por sobre otra, no atendiendo a su validez, sino al beneficio que pueda traer a uno u otro grupo determinado. En suma, lo que dificulta esta visión circunstancial de la epistemología es precisamente el consenso que Broncano pretende lograr, debido a la multiplicidad de intereses prácticos que en nuestra era acechan al conocimiento.

Eduardo Schele Stoller.

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