El individuo y la masa

Así como el individuo tiene su propia psicología y respectiva personalidad, a las masas también se les podría, según Freud, analizar bajo estas categorías. De hecho, la superestructura psíquica de los individuos quedaría destruida bajo la uniforme base inconsciente común a todos (1974: 13). En la multitud, afirma Freud, se suprimen las represiones de sus tendencias inconscientes, sacrificándose el interés personal (natural) por el colectivo. No teniendo ya conciencia de sus actos y perdidos todos sus rasgos personales, el sujeto pasa a convertirse en un autómata sin voluntad (1974: 14-15). La multitud es, sostiene Freud, impulsiva, versátil, irritable, crédula y carente de sentido critico. Inclinada  a los excesos, influenciable no por argumentos, sino por la excitación de sus sentidos, mediante imágenes vivas, repetidas y emotivas (1974: 16-17, 23).

La masa, considera Freud, se nos muestra como una resurrección de la horda primitiva. La psicología colectiva es la psicología humana mas antigua, que desde entonces se ha basado en la coerción y renuncia a los instintos (1974: 60, 144). Esta renuncia es esencial para la civilización, pues, de lo contrario, se manifestaría el estado de naturaleza, lo cual es menos soportable aún. La función capital de la cultura, afirma Freud, es defendernos contra la naturaleza (1974: 152, 154).

Está claro que esta lucha contra lo instintivo, contra el egoísmo animal, es necesario para la estabilidad de la civilización. El mayor producto de esta lucha es la moral, la cual nos es impuesta desde pequeños para opacar nuestros deseos egoístas. Pero esto que podría ser un beneficio para la comunidad, para la masa, es la debacle del individuo, para quien su libertad de desear y concretar sus metas se ve imposibilitado por una serie de normas, leyes y reglas, efectos todas de las convenciones de turno. Esto quiere decir que los logros de la masa no serán necesariamente los logros que quiera alcanzar el individuo, sino que más bien serán opuestos. El consuelo al menos, como ha señalado Freud, es que la masa ha vuelto al individuo en un ser a-crítico, por lo que ni cuenta se da de su enajenación ni de cuales son sus reales intereses.

Eduardo Schele Stoller.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s