La determinación de los marcos: el caso de Castaneda

La posibilidad de comprensión entre diversas culturas ha sido estudiado desde diversas disciplinas. La tradición historicista con respecto al conocimiento instauró un concepto que se refiere negativamente a esta posibilidad; la “inconmensurabilidad” (Kuhn). Ésta se refiere a la imposibilidad de poder medir, comparar o traducir un paradigma científico desde otro. A lo que se apunta con esto es a que los marcos conceptuales de una época son solo coherentes consigo mismos, ya que ellos mismos establecen los criterios o reglas para su desarrollo. Como ha señalado Wittgenstein a través de su teoría de los “juegos de lenguaje”, el ideal es no mezclar estos juegos, pues de esto han surgido buena parte de los problemas filosóficos, que, como tales, no son más que malentendidos lingüísticos.

Sin embargo, bajo esta mirada, ¿cómo podemos entender a una cultura desde otra? La única forma posible sería la conversión, es decir, mudarse de paradigma, marco o juego de lenguaje. Todo juego de lenguaje, según Wittgenstein, respondía a una forma de vida particular. Para entenderlo, pues, debemos jugar el juego, esto es, vivir esa forma de vida. Esto es precisamente lo que documenta el caso de Carlos Castaneda, antropólogo que mientras estudiaba a los indios Yaquis sin querer terminó convirtiéndose al marco de aquella tribu. Castaneda muestra a través de sus libros la desazón que primero le produce la constatación de que sus convicciones pertenecen solo un juego de lenguaje más entre muchos otros. Pero esta incertidumbre se termina convirtiendo en angustia cuando se da cuenta que, ya avanzado su adoctrinamiento por el indio Juan Matus, su realidad disociada comienza a identificarse solo con la “realidad no disociada” de los Yaquis. La intrigante transición y diálogo entre marcos se acaba para dar paso a un encierro, a una mudanza, a un asentamiento definitivo desde el paradigma occidental al marco indígena que estudiaba.

Esto nos muestra lo certero de la inconmensurabilidad; para entender otro marco cultural, debemos convertirnos a ese marco, pero esto ya no es en estricto rigor comprensión, sino identificación. La comprensión supone un marco o juego superior, en vista de poseer criterios de evaluación. Castaneda terminó comprendiendo muy bien el paradigma Yaqui, pero esto le costó olvidar el paradigma occidental. Producto de su hastío, esto es algo que muchos anhelan, al menos momentáneamente, moviéndose en sus límites. Son pocos, no obstante, los que se atreven a perderlo por completo.

Eduardo Schele Stoller.