Heidegger y la angustia/ Eduardo Schele

Según Heidegger, el ante qué de la angustia es el estar en el mundo en cuanto tal, pero careciendo de significatividad propia. Sin embargo, es la angustia la que abre al Dasein como ser posible, esto es, como aquello que puede ser desde sí mismo. Se le revela así su ser libre de escogerse y tomarse a sí mismo.

Con la angustia la familiaridad cotidiana se derrumba y nos entregamos a nosotros mismos. Pero de esta forma se nos revela además que el fin del estar en el mundo es la muerte o el estar vuelto hacia ella. La angustia se concreta así como el estar arrojado a la muerte. Esto es algo que a toda costa tratamos de encubrir, ya que, a juicio de Heidegger, el cotidiano estar vuelto hacia la muerte es un constante huir ante la misma.

Este es un modo de abrir la conciencia. Es una llamada hacia sí mismo, hacia nuestro propio ser, la cual nos interpela hacia nuestras posibilidades, a salir de nuestra perdida en el uno. Pero también es una llamada al callar y a la conciencia, quedando así disponibles para la angustia, dejando atrás la habladuría del uno.

La insignificancia del mundo abierta en la angustia, afirma Heidegger, desvela la nihilidad de todo lo que puede ser objeto de ocupación, es decir, la imposibilidad de proyectarse en un poder ser objeto de ocupación, de proyectarse en un poder ser de la existencia primariamente fundado en las cosas que nos ocupan. Y esto, porque el vivir al día, que deja que todo sea como es, se funda en un olvidado abandonarse a la condición de arrojado.

La mirada puramente contemplativa hacia el ente surge porque el ocuparse se abstiene de toda manipulación. Lo decisivo en la génesis del comportamiento teorético radicaría en la desaparición de la praxis.

Cuanta falta nos hace en la actualidad evidenciar esta angustia. Vivimos en una sociedad enferma, que huye de la enfermedad y con esto, como señaló Heidegger, de la apertura de la conciencia. No toleramos la frustración. Queremos divertirnos y satisfacer nuestros deseos a toda costa. Nos quejamos de lo que nos aburre. ¿Por qué? ¿Qué tan terrible hay en el tedio? Nada más ni nada menos que nosotros mismos. No queremos hacernos responsables de nuestra existencia. Preferimos el hedonismo momentáneo antes que la incómoda y tediosa duda reflexiva. Manipulados tendremos quizás un mejor pasar, pero nos alejaremos así de aquello que nos hace humanos.

Eduardo Schele Stoller.

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3 comentarios sobre “Heidegger y la angustia/ Eduardo Schele

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  1. Que gusto me ha dado descubrir aquí el trabajo de un antiguo colega y ver que está transitando los mismos derroteros de la divulgación que estoy transitando hace ya un tiempo.
    Desde ya te mando mis más sinceras felicitaciones, Eduardo!

    A quién quiera complementar esta reflexión con aclaraciones de sus conceptos, le recomiendo ver mi serie sobre los conceptos de Ser y Tiempo en mi canal YouTube: El Fuego de Prometeo.

  2. BUEN DIA, SOY ABOGADO Y CATEDRATICO JURIDICO,MI NOMBRES ES SANTIAGO PASSONI HINOSTROZA, DESDE LIMA-PERU.
    EXCELENTE PUBLICACION LIC. EDUARDO SHELE, LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO TIENE UN BALUARTE MAS EN SUS FILAS.
    MUY INTERESANTE Y EXHORTATIVO, ES EL COMENTARIO SOBRE “HEIDEGGER Y LA ANGUSTIA”, SE CONSTITUYE COMO UN MENSAJE AL CONOCIMIENTO DEL YO, EN AISLAMIENTO,…A BUEN ENTENDEDOR, POCAS PALABRAS.

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