El hombre masa

Ortega y Gasset señalaba que vivir es sentirse fatalmente forzado a ejercitar la libertad, esto es, a decidir lo que vamos a ser en este mundo. Pero en nuestro tiempo quien decide es el hombre masa, un hombre que carece de todo proyecto, que va a la deriva (1966: 108-110). Como niño mimado, no limita sus deseos. Todo se le permite y a nada se le obliga. La masa es así autodestructiva. El hombre masa depende de las circunstancias. Si estas no le apremian, se siente soberano de su vida. Esto lo diferencia del hombre excelente, siempre disconforme y autoexigente (1966: 120, 122, 124, 125). El hombre excelente basa su vida en algún servicio trascendente. Lleva una vida diciplinada, una vida noble. La nobleza se define, afirma Ortega, por la exigencia, por las obligaciones, no por los derechos. Vivir a gusto es del plebeyo. Los hombres selectos, los nobles, son activos y no sólo reactivos, para quienes vivir es una perpetua tensión, un incesante entrenamiento (1966: 125, 126, 128).

La filosofía le es ajena al hombre masa, puesto que ésta no le presenta utilidad alguna. No ocurre lo mismo con las ciencias experimentales, las que llegan a identificarse con el hombre vulgar (1966: 152). Si bien la técnica, junto con la democracia liberal, ha engendrado al hombre masa, ya el el mismo hombre de ciencia actual responde a el prototipo del de la masa (1966: 180, 181). La ciencia experimental ha progresado, señala Ortega, gracias al trabajo de hombres mediocres, del hombre intelectualemtne medio. Producto de su mecanización, esta disciplina puede ser ejecutada por cualquiera. El especialista “sabe” muy bien su mínimo rincón de universo, pero muestra la estupidez propia del hombre masa en las demás esferas de la vida (1966: 183, 185).

Vivir, afirma Ortega, es sentirse perdido. El que no se siente de verdad perdido se pierde, no se encuentra jamas, no topa nunca con la propia realidad. (1966: 240-241). La vida humana es constante ocupación con algo futuro. Dese el instante actual nos ocupamos del que sobreviene. Por eso vivir implica un hacer constante. Por todo lo anterior es que el hombre masa vive en la servidumbre, ya que no se hace cargo de sí mismo. Vive desde otro, no desde sí mismo (1966: 259-350).

Eduardo Schele Stoller.

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